Así golpea el Brexit ya a España

España ya no recibe tantos turistas de Reino Unido, 120.000 menos entre enero y junio respecto a 2018, lo que ha hecho caer la venta de vivienda a británicos a mínimos. La inversión británica también descendió, un 19% en 2018.

El riesgo de un Brexit duro se encuentra en sus cotas más altas después de que el premier británico, Boris Johnson, haya decidido suspender la actividad en el Parlamento durante cinco semanas para evitar que la oposición frene un divorcio hostil con la UE antes del 31 de octubre, fecha en la que vence la prórroga pactada entre Londres y Bruselas.

Esta decisión ha disparado las alarmas sobre las posibles consecuencias de una ruptura desordenada, incertidumbre que ya erosiona la economía española, que se encuentra en la primera línea de vulnerabilidad.

Para empezar, España tiene en Reino Unido su principal mercado emisor de turistas (más del 22% de los extranjeros que visitan el país), su primer destino de ingresos por exportaciones y el país con mayor stock inversor en España (80.415 millones de euros en 2017). El Brexit alterará estos intercambios (que sea o no a las bravas sólo significará distinto grado de perjuicio) y los primeros síntomas están saliendo a la luz. España ya recibe menos turistas británicos, que a su vez compran menos pisos en ciudades españolas, y la inversión y el comercio bilateral con Reino Unido se están frenando.

El Banco de España ya pronosticó en marzo el impacto de un Brexit caótico, que provocaría una caída de 0,8 puntos porcentuales del PIB durante los próximos cinco años. El coste económico rondaría los 10.000 millones de euros. En caso de que se llegara a un acuerdo de salida con pacto comercial, la pérdida de PIB sería de 0,02 puntos.

La incertidumbre que rodea la fecha de salida (prorrogada ya en dos ocasiones) y el temor ante la posibilidad de un Brexit caótico han paralizado la demanda de hogares y empresas. En un momento de desaceleración generalizada como el actual, el clima político interno, exacerbado por la estratagema de Johnson, tampoco ayuda a aclarar el panorama. Ni en Reino Unido, con un primer ministro en la cuerda floja, que podría verse sometido a una moción de censura, y sin mayoría de consenso en el Parlamento británico; ni en España, con un Ejecutivo en funciones y un Congreso fraccionado que perpetúan la parálisis reformista y anulan el margen de maniobra del Ejecutivo para paliar el impacto del Brexit.

Uno de los sectores donde antes se han empezado a notar los efectos es el turismo, precisamente el principal motor económico del país. Entre enero y junio de este año, España ha perdido 120.000 turistas británicos, un 1,4% menos que en el mismo periodo de 2018, según datos del INE. La inauguración de la temporada estival, en junio, mutó en una caída del 5,3% en tasa interanual, el peor mes de junio en años. Y a menos turistas, se dispara la probabilidad de que gasten menos. Reino Unido es el mercado emisor donde más cayeron los ingresos turísticos en junio (-4,3%).

La pérdida de turistas británicos podría deberse a un frenazo en las reservas turísticas, cuyo plazo medio de compras anticipadas para los viajeros británicos se sitúa en 90 días, según Exceltur. Es difícil, en todo caso, discernir qué parte de la caída se debe al Brexit y cuál a la pérdida de turistas prestados, que vuelven a viajar a destinos competidores del Arco mediterráneo, como Turquía, Egipto o Túnez, atraídos por una mayor estabilidad y precios competitivos.

Pero podría haber sido peor. Si no fuera por la prórroga que la Unión Europea concedió a Reino Unido, España había vivido el Brexit en los meses más importantes para el turismo, lo que le habría costado casi 1.500 millones de euros sólo en el sector, principalmente por la devaluación de la libra, según calcula Exceltur.

Menos turistas quiere decir también menos potenciales compradores de vivienda. Ante la falta de claridad sobre cuál será la relación futura con la Unión Europea, los ciudadanos británicos no se atreven a comprar. Como consecuencia, la venta de pisos a ciudadanos británicos está congelada, y tocó mínimos históricos entre enero y marzo. Según datos del Colegio de Registradores, el porcentaje de compraventa de vivienda por parte de británicos ha caído al 13,8%, respecto al total de ventas a extranjeros, cuando hace un año se encontraba alrededor del 15%.

La misma parálisis se traslada al clima empresarial y de inversión, donde las decisiones de operaciones tienen mayor magnitud, al desconocerse cuál será el nuevo terreno y las reglas en determinados sectores, como el financiero. La inversión británica en España se hundió un 19% en 2018, según datos de la Cámara de Comercio británica. Y lo mismo ocurre al contrario: la inversión directa de España en Reino Unido se desplomó un 88,7% en 2018 según datos del Icex, que tilda el porcentaje de “particularmente inusual”.

Impacto en el comercio

Pero el comercio bilateral será el gran perdedor, según el Banco de España, que calcula que un 70% del impacto del Brexit sobre el PIB derivaría del comercio bilateral con Reino Unido, debido a la falta de acuerdo comercial, y que vería en el automóvil y agroalimentación los sectores más afectados, al acumular alrededor del 50% de las ventas.

Hasta el momento, el sector exterior es el que más parece haber resistido de los mencionados, lo que podría explicarse por el abastecimiento por parte de empresas españolas y británicas, en el caso de bienes no perecederos, para acumular stock en el país de destino como medida de contingencia. Aún así, en mayo las exportaciones a Reino Unido cayeron un 7%, y las importaciones un 1%. En junio, la caída de las exportaciones fue del 3,2%. Además, las compras de España a Reino Unido en los primeros cinco meses se congelaron.

Fuente: Expansión